Espesor importa: cómo el grosor del aislamiento mejora el rendimiento energético 

Cuando hablamos de eficiencia energética en fachada, solemos centrarnos en el tipo de aislamiento: EPS, lana de roca, XPS… Sin embargo, hay un factor igual de determinante, y a veces infravalorado, que marca la diferencia en el comportamiento térmico real del edificio: el espesor del panel aislante

No es una cuestión estética ni comercial. Es pura física. A mayor espesor, mayor resistencia térmica y menores pérdidas de energía. En este artículo analizamos cómo influye el grosor del aislamiento en la transmitancia térmica del cerramiento y qué diferencias existen entre EPS y lana de roca cuando trabajamos con espesores habituales de 60, 80 y 100 mm. 

El punto de partida: conductividad térmica de los materiales 

Para entender por qué el espesor es tan relevante, primero hay que fijarse en la conductividad térmica (λ), que indica la facilidad con la que un material deja pasar el calor. Cuanto menor es este valor, mejor aísla. 

En este análisis partimos de valores habituales en edificación: 

  • EPS (poliestireno expandido, densidad estándar) 
    λ ≈ 0,035 W/(m·K) 
  • Lana de roca 
    λ ≈ 0,038 W/(m·K) 

La diferencia puede parecer pequeña, pero cuando se combina con el espesor del panel, su efecto se vuelve claramente perceptible en los cálculos de transmitancia térmica

Cómo se evalúa el comportamiento térmico de un cerramiento 

Para comparar espesores y materiales de forma objetiva, la evaluación se realiza siguiendo la metodología normalizada de la EN ISO 10456, empleada habitualmente en cálculo térmico de edificios. 

El principio es sencillo: cada capa del cerramiento aporta una resistencia térmica, que depende directamente de su espesor y de su conductividad. La inversa de la suma de todas las resistencias del sistema permite obtener la transmitancia térmica (U), que indica cuánta energía atraviesa el cerramiento. 

En términos prácticos: 

  • más espesor → más resistencia térmica 
  • más resistencia → menor transmitancia U 
  • menor U → menos pérdidas energéticas 
Descargar catálogo

Qué ocurre al aumentar el espesor del aislamiento 

Al comparar paneles de 60, 80 y 100 mm, el resultado es claro y consistente en ambos materiales: 

  • 60 mm 
    Suponen una mejora básica frente a un muro sin aislar. Reducen pérdidas, pero con un margen de mejora todavía amplio. 
  • 80 mm 
    Se observa una bajada notable de la transmitancia térmica. Es el espesor que suele ofrecer el mejor equilibrio entre inversión inicial y ahorro energético. 
  • 100 mm 
    Se alcanzan los valores más bajos de U. El cerramiento maximiza su capacidad aislante y el edificio reduce de forma significativa su demanda

El mensaje es directo: cada incremento de espesor tiene un impacto real y medible en el rendimiento térmico del sistema

EPS y lana de roca: dos caminos, un mismo objetivo 

Desde un punto de vista estrictamente térmico, el EPS presenta una ligera ventaja en la reducción de la transmitancia, gracias a su menor conductividad térmica. Esta diferencia se hace más visible a medida que aumenta el espesor del panel. 

La lana de roca, por su parte, aunque tiene un λ ligeramente superior, aporta otras prestaciones clave que pueden ser determinantes según el proyecto: 
mayor inercia térmica, excelente comportamiento acústico y una clasificación Euroclase B-s1,d0 en reacción al fuego. 

Por tanto, la elección del material no debe basarse únicamente en la U final, sino en el conjunto de exigencias técnicas del edificio. 

Qué espesor elegir según el clima 

A la hora de definir el espesor del aislamiento, el contexto climático es decisivo: 

  • Zonas cálidas 
    Espesores de 60 mm pueden cubrir necesidades básicas de confort con una inversión moderada. 
  • Climas templados 
    80 mm representan una solución equilibrada entre coste, espesor y ahorro energético a medio plazo. 
  • Zonas frías o edificios de alta eficiencia 
    100 mm ofrecen el mejor comportamiento térmico y los mayores retornos energéticos a lo largo de la vida útil del edificio. 

Conclusión: el espesor sí importa (y mucho) 

Este análisis confirma algo que los cálculos no dejan discutir: incrementar el espesor del aislamiento es la forma más directa y eficaz de reducir la transmitancia térmica de una fachada

Independientemente del material elegido, trabajar con mayores espesores se traduce en: 

  • menos pérdidas energéticas 
  • mayor confort interior 
  • y un edificio más eficiente y sostenible 

Porque al final, la física no entiende de modas… pero sí de resultados. ¿Necesitas más información? Contacta con nosotros y te ayudaremos.

contacto
Compartir
Si quieres más información sobre SATE Rhonatherm® o necesitas asesoramiento en tu proyecto no dudes en contactar con nosotros.
¿Cuál es tu proyecto?

Te ayudamos a conseguirlo






    This site is registered on wpml.org as a development site. Switch to a production site key to remove this banner.